Cada 24 de abril, la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor conmemora la vida y misión de Santa María Eufrasia Pelletier, cuya entrega y visión continúan inspirando nuestro compromiso con las personas más vulnerables.
Nacida en Francia en 1796, María Eufrasia ingresó desde muy joven a la vida religiosa, destacándose por su profunda sensibilidad frente al sufrimiento humano, especialmente de mujeres en situación de exclusión. Movida por una fe audaz y un corazón compasivo, en 1835 fundó en Angers la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, dando inicio a una obra que marcaría un antes y un después en la manera de responder a las realidades sociales de su tiempo.
Su propuesta fue profundamente innovadora: comunidades organizadas con una mirada integral, capaces de brindar acogida, acompañamiento, formación y oportunidades concretas para la reconstrucción de la vida con dignidad. Asimismo, impulsó una estructura internacional unificada, fortaleciendo la misión más allá de las fronteras y promoviendo la solidaridad entre países, anticipándose a una visión global de la acción pastoral.
En el centro de su vida y obra estuvo siempre el amor misericordioso del Buen Pastor: un amor que no juzga, que acoge con ternura, que cree en la posibilidad de cambio y que abre caminos de esperanza.
“Una persona vale más que un mundo” – Santa María Eufrasia
Hoy, su legado sigue vivo en cada una de las acciones que la Congregación realiza en distintos países, a través de iniciativas orientadas a la inclusión social, la prevención de la violencia, la protección de niñas, niños y adolescentes, y el fortalecimiento económico de mujeres en situación de vulnerabilidad. Cada historia acompañada, cada proceso impulsado, es reflejo de ese carisma que sigue transformando vidas.
“Nuestra Congregación ha sido fundada por el amor a las personas más necesitadas y solo la sostiene este mismo amor” – Santa María Eufrasia
En esta fecha significativa, renovamos nuestro compromiso de continuar su misión, siendo presencia de misericordia en el mundo, promoviendo la dignidad, la justicia y la esperanza. Que su testimonio nos impulse a seguir caminando con valentía, al estilo del Buen Pastor.







